Divina Comedia
Divina Comedia —Por mi fe te prometo que haré lo que me pides; pero me veo envuelto en una duda que no me es dado aclarar. Primeramente era sencilla, mas ahora se ha duplicado con tus palabras, que, unidas a las que he oÃdo en otra parte, me certifican un mismo hecho[106]. El mundo está, pues, exhausto de toda virtud, como me indicas, y sembrado y cubierto de maldad. Pero te ruego que me digas la causa, de modo que yo pueda verla y mostrarla a los demás, pues unos lo hacen depender de la Fortuna y otros de la voluntad de los hombres.
Antes de contestar exhaló un profundo suspiro que terminó en un ¡ay! doloroso, y después dijo: