Divina Comedia
Divina Comedia —Puedo decirte todo cuanto en ello ve nuestra razón; respecto a lo demás, espera hasta llegar a Beatriz, porque eso es materia de fe. Toda forma sustancial, que es distinta de la materia y que, sin embargo, está unida a ella, contiene una virtud que le es particular; la cual, sin las obras, no se siente y no se demuestra más que por los afectos, como la vida de la planta se manifiesta por su verde follaje. El hombre ignora de dónde proceden el conocimiento de las ideas primarias y el afecto de las cosas que primeramente apetece, los cuales existen en nosotros como en las abejas la inclinación a hacer miel; en estos primeros deseos no caben, efectivamente, alabanza ni censura[115]. Mas por cuanto a ellos se agregan todos los demás deseos, es innata en vosotros la virtud que aconseja y que debe custodiar los umbrales del consentimiento. Ella es el principio de donde sacáis la ocasión de contraer méritos, según que acoja o rechace los buenos o los malos amores. Los que razonando llegaron al fondo de las cosas han reconocido esa libertad innata y han dejado en el mundo doctrinas morales. Supongamos, pues, que nazca por fuerza necesaria todo amor que se enciende en vosotros; siempre tenéis la potestad de contenerlo. Esa noble virtud es lo que Beatriz entiende por libre albedrÃo; debes procurar tenerlo presente, si acaso te habla de ello.