Divina Comedia
Divina Comedia —No hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria, y eso lo sabe bien tu Maestro. Pero si tienes tanto deseo de saber cuál fue el principal origen de nuestro amor, haré como el que habla y llora a la vez. LeÃamos un dÃa por pasatiempo las aventuras de Lanzarote[65] y de qué modo cayó en las redes del amor; estábamos solos y sin abrigar sospecha alguna. Aquella lectura hizo que nuestros ojos se buscaran muchas veces y que palideciera nuestro semblante; mas un solo pasaje fue el que decidió de nosotros: cuando leÃmos que la deseada sonrisa de la amada fue interrumpida por el beso del amante, éste, que jamás se ha de separar de mÃ, me besó tembloroso en la boca. El libro y quien lo escribió fue para nosotros otro Galeoto[66]; aquel dÃa ya no leÃmos más.
Mientras que un alma decÃa esto, la otra lloraba de tal modo que yo, movido de compasión, desfallecà como si me muriera y caà como cae un cuerpo inanimado.