Divina Comedia
Divina Comedia —Tú me enviaste primero a beber en las grutas del Parnaso y luego me iluminaste para que conociese al verdadero Dios. Hiciste como el que camina de noche llevando tras de sà una luz, que a él no le sirve pero que alumbra a las personas que lo siguen, cuando dijiste: «El siglo se renueva, vuelve la justicia con los primeros tiempos del género humano y una nueva progenie desciende del Cielo». Por ti fui poeta, por ti cristiano[147]. Mas para que veas mejor lo que te pinto, extenderé mis explicaciones a fin de darle más colorido. Ya estaba el mundo lleno de la verdadera creencia, sembrada por los mensajeros del eterno reino, y tus palabras, antes citadas, concordaban con la doctrina de los nuevos apóstoles; por lo cual yo me acostumbré a visitarlos; me parecieron rodeados de tal santidad, que cuando Domiciano los persiguió, corrieron mis lágrimas mezcladas con las suyas. Mientras vivÃ, los socorrÃ; sus rectas costumbres me hicieron despreciar todas las otras sectas, y antes que, en mi poema, condujese a los griegos ante los rÃos de Tebas, habÃa recibido el bautismo. Pero por miedo fui cristiano en secreto y durante mucho tiempo me mostré pagano. Este temor me ha hecho permanecer en el cuarto cÃrculo durante más de cuatro siglos[148]. Y ahora, pues tenemos más tiempo del que necesitamos para subir por nuestro camino, dime tú, que me has descorrido el velo que me ocultaba el verdadero Bien, dónde están nuestros antiguos Terencio, Cecilio, Plauto y Varron, si es que lo sabes. Dime si están condenados y en qué cÃrculo.