Divina Comedia
Divina Comedia —Sois recién llegados —dijo ella—; y quizá porque me sonrÃo en este lugar escogido por Dios para nido de la humana naturaleza, os causo asombro y hasta alguna sospecha. Pero el salmo Delectasti esparce una luz que puede disipar las nubes de vuestro entendimiento. Y tú, que vas delante y me has rogado que hable, dime si quieres oÃr otra cosa, que yo responderé con presteza a todas tus preguntas hasta que quedes satisfecho[195].
—El agua —le dije— y el rumor de la floresta impugnan en mi interior una nueva creencia sobre una cosa que he oÃdo y que es contraria a ésta[196].
A lo que ella contestó: