Divina Comedia
Divina Comedia En una continua alegoría, muy del gusto medieval, con un complicado lenguaje simbólico que nos haría multiplicar demasiado las notas, se desarrolla todo este canto. Para evitar la proliferación de notas, daremos una versión lo más breve posible de los diferentes significados. El altísimo árbol del Paraíso representa en su sentido moral, la justicia de Dios. Por culpa del pecado del primer hombre, lo vemos despojado de todas sus hojas y frutos (el pecado ofende a la justicia); pero con la redención de Cristo (es decir, cuando el Grifo ata al árbol el carro, la Iglesia) vuelve a reverdecer y echar flores cuyos colores simbolizan la sangre del Redentor. A continuación se nos presentan los avatares de la historia de la Iglesia: el águila que se arroja desde lo alto sobre el carro, la zorra que se introduce en él, el águila que vuelve y lo cubre con sus plumas y el dragón que con su cola envenenada le arranca un trozo, son símbolos, respectivamente, de las primitivas persecuciones de la Iglesia por parte del Imperio romano, todavía pagano; de las primeras herejías combatidas por los Padres; de la conversión del Imperio y la donación de Constantino; y del cisma que dividió a la Iglesia posteriormente. Más adelante, lo que queda del carro, infectado por el veneno del dragón y cubierto por las plumas del águila, se transforma primeramente en un monstruo cornudo (con siete cabezas, símbolo de los pecados capitales) y después en una prostituta que fornica con los poderosos de la Tierra, el Gigante.