Divina Comedia
Divina Comedia Le contesté:
—Asà como la cera conserva inalterable la imagen que en ella imprime el sello, del mismo modo la vuestra ha quedado grabada en mi cerebro. Pero ¿por qué vuestra deseada palabra se eleva tanto sobre mi entendimiento, que cuanto más procuro comprenderla menos lo consigo?
—Para que conozcas que aquella escuela que has seguido no puede con toda su doctrina seguir a mis palabras; y para que veas que vuestro camino se separa tanto del divino cuanto de la tierra dista el cielo que gira más velozmente y a mayor altura.
Entonces le respondÃ:
—No recuerdo haberme alejado jamás de vos ni me remuerde por ello la conciencia.
—Es que tú no puedes recordarlo —me dijo sonriéndose—; acuérdate de que has bebido las aguas del Leteo. Y si del humo se deduce el fuego, de ese olvido se infiere claramente que tu voluntad, ocupada en otras cosas, era culpable. Pero en adelante serán mis palabras tan desnudas cuanto es preciso descubrirlas a tu rudo entendimiento.