Divina Comedia

Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Flegias, Flegias[76], gritas en vano esta vez —dijo mi guía—; no nos tendrás en tu poder más tiempo que el necesario para pasar la laguna.

Flegias, conteniendo su cólera, hizo lo que un hombre a quien descubren que ha vivido víctima de un engaño, ocasionándole esto un despecho profundo. Mi guía saltó a la barca y me hizo entrar en ella tras él; pero aquella barca no pareció ir cargada hasta que recibió mi peso. En cuanto ambos estuvimos dentro, la antigua proa partió, trazando en el agua una estela más profunda de lo que solía cuando llevaba a otros pasajeros[77]. Mientras recorríamos aquel canal de agua estancada, se presentó delante una sombra llena de lodo y me preguntó:

—¿Quién eres tú, que vienes antes de tiempo?

A lo que le contesté:

—Si he venido, no es para permanecer aquí. Pero tú, que estás tan sucio, ¿quién eres?

Respondiome:

—Ya ves que soy uno de los que lloran.

Y yo a él:

—¡Permanece, pues, en el llanto y la desolación, espíritu maldito! Te conozco aunque estés tan enlodado.

Entonces extendió sus manos hacia la barca, pero mi prudente Maestro lo rechazó diciendo:

—Vete de aquí con los otros perros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker