Divina Comedia
Divina Comedia —Las contingencias, a cuyo conocimiento no alcanzan los lÃmites de vuestra materia, están todas presentes a la vista de Dios. De aquà no se infiere, sin embargo, su necesidad sino como es preciso que se pinte, en los ojos de quien la mira, la nave que desciende por una corriente[135]. Desde la mente divina llega a mi vista, como a los oÃdos la dulce armonÃa del órgano, el tiempo que para ti se prepara. Del mismo modo que Hipólito partió de Atenas por la crueldad y perfidia de su madrastra, tendrás que salir de Florencia[136]. Esto es lo que se quiere y lo que se busca, y pronto será hecho por los que lo meditan allá donde diariamente se vende a Cristo[137]. Las culpas caerán sobre los vencidos, como es costumbre; pero el castigo dará testimonio de la verdad, que siempre lo envÃa a quien lo merece. Tú abandonarás todas las cosas que más entrañablemente amas, y éste es el primer dardo que arroja el arco del destierro. Tú probarás cuán amargo es el pan ajeno y cuán duro camino el que conduce a subir y bajar las escaleras de otros. Y lo que más gravará tus espaldas será la compañÃa estúpida y malvada con la cual caerás en este valle, porque, loca e impÃa, se revolverá contra ti, si bien poco después, ella y no tú, verá destrozada su frente. Su conducta probará su bestialidad, de suerte que para ti será más laudable haberte separado completamente de ella[138]. Tu primer refugio y tu primer albergue serán la cortesÃa del Gran Lombardo, que sobre la escala lleva el ave santa, el cual te mirará tan benignamente que entre ambos el dar precederá al pedir, al contrario de lo que sucede entre los demás hombres[139]. SÃ; verás a aquel que al nacer fue tan inspirado por esta fuerte estrella de Marte que sus hechos serán siempre admirados. Los pueblos no han reparado aún en él a causa de su corta edad, pues sólo hace nueve años que giran en derredor suyo estas esferas. Pero antes de que el Gascón engañe al gran Enrique[140], aparecerán los destellos de su virtud en su desprecio al dinero y a las fatigas. Sus magnificencias serán tan conocidas, que ni aun sus mismos enemigos podrÃan dejar de referirlas. Espera en él y en sus beneficios; por él muchos hombres serán transformados y los ricos y los pobres cambiarán de posición. Lleva grabado en tu mente cuanto te predigo acerca de él, pero no lo manifiestes a nadie.