Divina Comedia
Divina Comedia Después que las preciosas y brillantes joyas de que vi adornada la sexta estrella cesaron en sus cantos angélicos, me pareció oír el murmullo de un río que límpido desciende de roca en roca, mostrando la fecundidad de su elevado manantial. Y así como el sonido adquiere su forma en el cuello de la cítara, y en los orificios de la zampoña el soplo del que la toca, así también subió de improviso aquel murmullo por el cuello del Águila, como si éste estuviese perforado. Prodújole allí una voz que salió por su pico en forma de palabras, según las esperaba mi corazón, donde las conservo.