Divina Comedia
Divina Comedia Silenciosa y con el rostro risueño permaneció Beatriz, mirando fijamente el punto que me había deslumbrado tanto espacio de tiempo como el que media desde el momento en que el Cenit mantiene en equilibrio a los dos hijos de Latona cuando éstos, cobijados respectivamente por Aries y Libra, forman una misma zona del horizonte, hasta que uno y otra rompen aquel cinto cambiando de hemisferio[221]. Después empezó así: