Divina Comedia
Divina Comedia EMPÍREO. DISPOSICIÓN DE LA ROSA CÁNDIDA. NIÑOS BIENAVENTURADOS. MARÍA Y GABRIEL. LOS GRANDES PATRICIOS DE LA JERUSALÉN CELESTE
San Bernardo explica a Dante la disposición de la rosa cándida. Una fila de mujeres del Antiguo Testamento separa en dos a los beatos que vivieron antes de la venida de Cristo de los que vivieron después. Entre aquéllos no queda ya ningún lugar libre. En la parte diametralmente opuesta, donde están los que se salvaron tras la Redención, son los santos los que sirven de separación. El número de mujeres es igual al de santos. En la línea horizontal que corta por la mitad estas dos hileras de separación vertical, se sientan los que se salvaron no por méritos propios, los inocentes, que murieron antes de llegar al uso de la razón. No hay que extrañar que gocen de diferentes grados de beatitud, porque la predestinación lo dispone así, aunque nosotros no podamos entenderlo. Al principio del mundo los inocentes se salvaron si sus padres creyeron en el Mesías; desde Abraham, si eran circuncidados; desde Cristo, si son bautizados. En caso contrario, las almas de los inocentes están en el Limbo. La Virgen es el centro más luminoso de toda la descripción. A ella dirige San Bernardo su petición para que Dante pueda contemplar la esencia de la Divinidad.
