Divina Comedia
Divina Comedia Se ocultó después de decir esto y yo dirigà mis pasos hacia el antiguo poeta, pensando en aquellas palabras que me parecÃan amenazadoras. Se puso en marcha y mientras caminábamos me dijo:
—¿Por qué estás tan caviloso?
Y cuando satisfice su pregunta:
—Conserva en tu memoria lo que has oÃdo contra ti —me dijo aquel sabio—, y ahora cuida de estar muy atento a mis palabras. Y levantando el dedo, prosiguió:
—Cuando estés ante la dulce mirada de aquella cuyos bellos ojos lo ven todo, conocerás el porvenir que te espera.
En seguida se dirigió hacia la izquierda. Dejamos las murallas y fuimos hacia el centro de la ciudad por un sendero que conduce a un valle, el cual exhalaba un hedor insoportable.