Divina Comedia
Divina Comedia —¡Oh sol que sanas toda vida conturbada! —exclamé—; tal contento me das cuando desarrollas tus ideas, que sólo por eso me es tan grato preguntar como ser contestado. Vuelve atrás un momento y explÃcame de qué modo ofende la usura a la bondad divina; desvanece esta duda.
—La filosofÃa —me contestó— enseña en más de un punto al que la estudia que la Naturaleza tiene su origen en la inteligencia divina y en su arte; y si consultas bien tu FÃsica, encontrarás, sin necesidad de hojear muchas páginas, que el arte humano sigue cuanto puede a la Naturaleza, como el discÃpulo a su maestro; de modo que aquél es como si fuera nieto de Dios[101]. Partiendo, pues, de estos principios, sabrás, si recuerdas bien el Génesis[102], que es conveniente sacar de la vida la mayor utilidad y multiplicar el género humano. El usurero sigue otra vÃa: desprecia la Naturaleza y a su secuaz, y coloca su esperanza en otra parte[103]. Ahora sÃgueme, que me place avanzar. Piscis sube ya por el horizonte; el Carro se ve hacia aquel punto donde expira Coro y lejos de aquà el alto promontorio parece que disminuye.