Divina Comedia
Divina Comedia A lo que contestó:
—¡Oh, almas que habéis venido a contemplar el lamentable estrago que me ha separado así de mis hojas; recogedlas al pie del triste arbusto! Yo fui de la ciudad que cambió su primer patrón por San Juan Bautista, razón por la que aquél la contristará siempre con su terrible arte[124]. Y a no ser porque en el puente sobre el Arno se conserva todavía alguna imagen suya, fuera en vano todo el trabajo de aquellos ciudadanos que la reedificaron sobre las cenizas que de ella dejó Atila. Yo de mi casa hice mi propia horca.