Divina Comedia
Divina Comedia —Si sigues tu estrella, no puedes por menos de llegar a glorioso puerto, si no me equivoqué en el juicio que en vida hice de ti. Y a no haber yo muerto tan pronto, viendo que el Cielo te era tan favorable, te habrÃa dado alientos para proseguir tu obra. Pero aquel pueblo ingrato y malo, que en otro tiempo descendió de Fiésole y que aún conserva algo de la aspereza de sus montañas y sus rocas, será tu enemigo por la misma razón que no puede darse el dulce higo entre ásperas espinas. Una antigua fama les da en el mundo el nombre de ciegos; raza avara, envidiosa y soberbia. ¡Que sus malas costumbres no te manchen nunca! La fortuna te reserva tanto honor, que los dos partidos anhelarán poseerte; pero no es la miel para la boca del asno[134]. Que los fiesolanos continúen con sus malas costumbres y que no inficcionen la noble planta (si es que alguna vez vuelve a nacer) de los romanos, con los que convivieron cuando la ciudad fue fundada.