La Divina Comedia

La Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cual suele el llamear en cosas grasas

moverse por la extrema superficie,

así era allí del talón a la punta.

«Quién es, maestro, aquel que se enfurece

pataleando más que sus consortes

—dije— y a quien más roja llama quema?»

Y él me dijo: «Si quieres que te lleve

allí por la pendiente que desciende,

él te hablará de sí y de sus pecados.»

Y yo: «Lo que tú quieras será bueno,

eres tú mi señor y no me aparto

de tu querer: y lo que callo sabes.»

Caminábamos pues el cuarto margen:

volvimos y bajamos a la izquierda

al fondo estrecho y agujereado.

Entonces el maestro de su lado

no me apartó, hasta vernos junto al hoyo

de aquel que se dolía con las zancas.

«Oh tú que tienes lo de arriba abajo,

alma triste clavada cual madero,

—le dije yo—, contéstame si puedes.»

Yo estaba como el fraile que confiesa

al pérfido asesino, que, ya hincado,

por retrasar su muerte le reclama.

Y él me gritó: «¿Ya estás aquí plantado?,

¿ya estás aquí plantado, Bonifacio?

En pocos años me mintió lo escrito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker