La Divina Comedia
La Divina Comedia de aquel pecado en el que caigo ahora,
larga promesa de cumplir escaso
hará que triunfes en el alto solio."
Luego cuando morí, vino Francisco,
mas uno de los negros querubines
le dijo: "No lo lleves: no me enfades.
Ha de venirse con mis condenados,
puesto que dio un consejo fraudulento,
y le agarro del pelo desde entonces;
que a quien no se arrepiente no se absuelve,
ni se puede querer y arrepentirse,
pues la contradicción no lo consiente."
¡Oh miserable, cómo me aterraba
al agarrarme diciéndome: "¿Acaso
no pensabas que lógico yo fuese?"
A Minos me condujo, y ocho veces
al duro lomo se ciñó la cola,
y después de morderse enfurecido,
dijo: "Este es reo de rabiosa llama",
por lo cual donde ves estoy perdido
y, así vestido, andando me lamento.»
Cuando hubo terminado su relato,
se retiró la llama dolorida,
torciendo y debatiendo el cuerno agudo.
A otro lado pasamos, yo y mi guía,
por cima del escollo al otro arco
que cubre el foso, donde se castiga