La Divina Comedia
La Divina Comedia Por mà se va hasta la ciudad doliente,
por mà se va al eterno sufrimiento,
por mà se va a la fente condenada.
La Juasticia movió a mi Alto Arquitecto.
HÃzome la Divina Potestad,
el saber sumo y el amor primero.
Antes de mà no fue cosa creada
sino lo eterno y duro eternamente.
Dejad, los que aquà entráis, toda esperanza.
Estas palabras de color oscuro
vi escritas en lo alto de una puerta;
y yo: «Maestro, es grave su sentido.»
Y, cual persona cauta, él me repuso:
«Debes aquà dejar todo recelo;
debes dar muerte aquà a tu cobardÃa.
Hemos llegado al sitio que te he dicho
en que verás las gentes doloridas,
que perdieron el bien del intelecto.»
Luego tomó mi mano con la suya
con gesto alegre, que me confortó,
y en las cosas secretas me introdujo.
Allà suspiros, llantos y altos ayes
resonaban al aiire sin estrellas,
y yo me eché a llorar al escucharlo.
Diversas lenguas, hórridas blasfemias,
palabras de dolor, acentos de ira,