La Divina Comedia

La Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Allí en el mismo mármol esculpido

estaban carro y bueyes con el arca

que hace temible el no mandado oficio.

Delante había gente; y toda ella

en siete coros, que mis dos sentidos

uno decía: «No», y otro: «Sí canta.»

Y al igual con el humo del incienso

representado, la nariz y el ojo

entre el no y entre el sí tuvieron pugna.

Ante el bendito vaso daba brincos

el humilde salmista arremangado,

más y menos que rey en ese instante.

Frente a él, figurada en la azotea,

de un gran palacio, Micol se asombraba

como mujer despreciativa y triste.

Moví los pies del sitio en donde estaba,

para ver otra historia más de cerca,

que detrás de Micol resplandecía.

Aquí estaba historiada la alta gloria

del principe romano, a quien Gregorio

hizo por sus virtudes victorioso;

hablo de aquel emperador Trajano;

y de una viuda que cogióle el freno,

de dolor traspasada y de sollozos.

Había en torno a él gran muchedumbre

de caballeros, y las águilas áureas

sobre ellos se movían con el viento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker