La Divina Comedia
La Divina Comedia No atiendas a la forma del martirio:
piensa en lo que vendrá; y que en el peor caso,
no irá más lejos de la gran sentencia.
Yo comencé: «Maestro, lo que veo
venir aquÃ, personas no parecen,
y no sé qué es: turbada está mi vista.»
Y aquel: «La condición abrumadora
de su martirio a tierra les inclina,
y aun mis ojos dudaron al principio.
Mas mira fijamente, y desentraña
quiénes vienen debajo de esas peñas:
podrás verlos a todos doblegados.»
Oh soberbios cristianos, infelices,
que enfermos de la vista de la mente,
la fe ponéis en pasos que atrás vuelven,
¿no comprendéis que somos los gusanos
de quien saldrá la mariposa angélica
que a la justicia sin reparos vuela?
¿de qué se ensorberbecen vuestras almas,
si cual insectos sois defectuosos,
gusanos que no llegan a formarse?
Como por sustentar suelo o tejado,
por ménsulas a veces hay figuras
cuyas rodillas llegan hasta el pecho,
que sin ser de verdad causan angustia
verdadera en aquellos que las miran;
asà los vi al mirarles más atento.