La Divina Comedia
La Divina Comedia «Oh padre nuestro, que estás en los cielos,
no circunscrito, sino por más grande
amor que a tus primeras obras tienes,
alabados tu nombre y tu potencia
sean de cualquier hombre, como es justo
darle gracias a tu dulce vapor.
De tu reino la paz venga a nosotros,
que nosotros a ella no alcanzarnos,
si no viene, con todo nuestro esfuerzo.
Como por gusto suyo hacen los ángeles,
cantando osanna, a ti los sacrificios,
hagan asà gustosos los humanos.
El maná cotidiano danos hoy,
sin el cual por este áspero desierto
quien más quiere avanzar más retrocede.
Y al igual que nosotros las ofensas
perdonamos a todos, sin que mires
el mérito, perdónanos, benigno.
Nuestra virtud que cae tan prontamente
no ponga a prueba el antiguo enemigo,
mas lÃbranos de aquel que asà la hostiga.
Esta última plegaria, amado Dueño.
no se hace por nosotros, ni hace falta,
mas por aquellos que detrás quedaron.»
Para ellas y nosotros buen camino
pidiendo andaban esas sombras, bajo
