La Divina Comedia
La Divina Comedia del propio odio las cosas están libres;
y como dividido no se entiende,
ni por sí mismo, a nadie del Principio,
odiar a aquel ninguno puede hacerlo.
Resta, si bien divido, que se ama
el mal del prójimo; y que dicho amor
de vuestro fango nace en tres maneras:
Quién, suprimido su vecino, aguarda
elevarse, y por esto sólo quiere
que derriben a aquel de su grandeza;
quién que el poder, la gracia, honor y fama
teme perder porque otro le supere,
y se entristece y quiere lo contrario;
y hay quien por las injurias se enfurece,
de la venganza se hace deseoso,
y necesita urdir el mal ajeno.
Este triforme amor aquí debajo
se llora; y ahora quiero que conozcas,
el que corre hacia el bien corruptamente.
Todos confusamente un bien seguimos
donde se aquiete el ánimo, y lo ansiamos;
y por lograrlo combatimos todos.
Si lento es ese amor en dirigirse
o en conquistar a Aquel, esta cornisa,
tras justo arrepentirse, le atormenta.
Hay otro bien que hace infeliz al hombre;
no es la felicidad, la buena esencia,