La Divina Comedia
La Divina Comedia Ya el ángel se quedó tras de nosotros,
aquel que al sexto círculo nos trajo,
una señal quitando de mi frente;
y a los que tienen ansias de justicia
llamó beatos, pero sus palabras
hasta el sitiunt, no más, lo proclamaron.
Y yo más leve que en los otros pasos
caminaba, tal que sin pena alguna
seguía a los espíritus veloces;
cuando Virgilio comenzó: «El Amor
prendido en la virtud, siempre a otro prende
con tal de que su llama manifieste;
desde el punto en que vino con nosotros
Juvenal hasta el limbo del infierno,
y cuánto te admiraba me dijera,
yo fui contigo tan benevolente
como nunca con alguien que no has visto,
y esta escalera me parece corta.
Pero dime, y perdona como amigo
si excesiva confianza alarga el freno,
y como amigo explícame la causa:
cómo pudo encontrar dentro de ti
un sitio la avaricia, junto a tanto
saber que por estudios poseías?»
A Estacio estas palabras le causaron
primero una sonrisa, luego dijo:
