La Divina Comedia
La Divina Comedia que no puede borrarlas el Leteo.
Mas si en verdad juraron tus palabras,
dirne por qué razones me demuestras
al mira.rme y hablarme tanto aprecio.»
Y yo le dije: «Vuestros dulces versos,
que, mientras duren los modernos usos,
harán preciada aun su misma tinta.»
«Oh hermano —dijo—, ése que te indico
—y señaló un espíritu delante—
fue el mejor artesano de su lengua.
En los versos de amor o en narraciones
a todos superó; y deja a los tontos
que creen que el Lemosín le aventajaba.
A las voces se vuelven, no a lo cierto,
y su opinión conforman de este modo
antes de oír a la razón o al arte.
Así hicieron antaño con Guittone,
de voz en voz corriendo su alabanza,
hasta que la verdad se ha impuesto a todos.
Ahora si tienes tanto privilegio,
que lícito te sea ir hasta el claustro
del colegio del cual abad es Cristo,
de un padre nuestro dile aquella parte,
que nos es necesaria en este mundo,
donde poder pecar ya no es lo nuestro.»
Luego tal vez por dar cabida a otro
que cerca estaba, se perdió en el fuego,