La Divina Comedia
La Divina Comedia Y tú que estás delante y me rogaste,
dime si quieres más oÃr; pues presta
a resolver tus dudas he venido.
«El son de la floresta —dije , el agua,
me hacen pensar en una cosa nueva,
de otra cosa distinta que he escuchado.»
Y ella: «Te explicaré cómo deriva
de su causa este hecho que te asombra,
despejando la niebla que te ofende.
El sumo bien que sólo en Él se goza,
hizo bueno y al bien al hombre en este
lugar que le otorgó de paz eterna.
Pero aquà poco estuvo por su falta;
por su falta en gemidos y en afanes
cambió la honesta risa, el dulce juego.
Y para que el turbar que abajo forman
los vapores del agua y de la tierra,
que cuanto pueden van tras del calor,
al hombre no le hiciese guerra alguna,
subió tanto hacia el cielo esta montaña,
y libre está de él, donde se cierra.
Mas como dando vueltas por entero
con la primera esfera el aire gira,
si el cÃrculo no es roto en algún punto,
en esta altura libre, el aire vivo
tal movimiento repercute y hace,
que resuene la selva en su espesura;