La Divina Comedia
La Divina Comedia lo llamase: ¡tan poco le importaron!
Tanto cayó que todas las razones
para su salvación no le bastaban,
salvo enseñarle el pueblo condenado.
Fui por ello a la entrada de los muertos,
y a aquel que le ha traído hasta aquí arriba,
le dirigí mis súplicas llorando.
Una alta ley de Dios se habría roto,
si el Leteo pasase y tal banquete
fuese gustado sin ninguna paga
del arrepentimiento que se llora.»