La Divina Comedia

La Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La hermosa dama que cruzar me hizo,

Estacio y yo, seguíamos la rueda

que al dar la vuelta hizo un menor arco.

Así cruzando la desierta selva,

culpa de quien creyera a la serpiente,

ritmaba el paso un angélico canto.

Anduvimos acaso lo que vuela

una flecha tres veces disparada,

cuando del carro descendió Beatriz.

Yo escuché murmurar: «Adán» a todos;

y un árbol rodearon, despojado

de flores y follajes en sus ramas.

Su copa, que en tal forma se extendía

cuanto más sube, fuera por los indios

aun con sus grandes bosques, admirada.

«Bendito seas, grifo, porque nada

picoteas del árbol dulce al gusto,

porque mal se separa de aquí el vientre.»

Así en tomo al robusto árbol gritaron

todos ellos; y el animal biforme:

«Así de la virtud se guarda el germen.»

Y volviendo al timón del que tiraba,

junto a la planta viuda lo condujo,

y arrimado dejó el leño a su leño.

Y como nuestras plantas, cuando baja

la hermosa luz, mezclada con aquella

que irradia tras de los celestes Peces,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker