La Divina Comedia
La Divina Comedia y esto no puede ser, si los ingenios
que las estrellas mueven no son torpes,
y torpe aquel que las creó imperfectas.
¿Quieres que esta verdad te aclare un poco?»
Y yo: «No; pues ya sé que es imposible
que a lo que es necesario Dios faltase.»
Y él: «Dime, ¿no sería para el hombre
peor si no viviese en sociedad?»
«Sí —respondí— y la causa no preguntó.»
«¿Y puede ser así, si no se tienen
diversamente oficios diferentes?
No, si bien lo escribió vuestro maestro.»
Fue hasta aquí de este modo deduciendo;
y luego concluyó: «Luego diversas
serán de vuestros hechos las raíces:
por lo que uno es Solón y el otro es Jerjes,
y otro Melchisedec, y el otro aquel
que, volando en el aire, perdió al hijo.
La circular natura, que es el sello
de la cera mortal, obra con tino,
mas no distingue de uno al otro albergue.
Por eso ya en el vientre se apartaron
Esaú de Jacob; y de un vil padre
nació Quirino, a Marte atribuido.
La natura engendrada haría siempre
su camino al igual que la engendrante,
si el divino poder no la venciese.