La Divina Comedia
La Divina Comedia que hace que influya abajo lo de arriba.
Y a fin de que colmados tus deseos
lleves que en esta esfera te han surgido,
debiera referirte aún otras cosas.
Quieres saber quién hay en esa hoguera
que aquí cerca de mí lanza destellos
como el rayo de sol en aguas limpias.
Sabrás que en su interior se regocija
Raab; y en compañía de este coro,
en su más sumo grado resplandece.
A nuestro cielo, en que la sombra acaba
de vuestro mundo, aún antes que alma alguna
por el triunfo de Cristo, fue subida.
Convenía ponerla por trofeo
en algún cielo, de la alta victoria
obtenida con una y otra palma,
pues ella el primer triunfo de Josué
favoreció en la Tierra Prometida,
que poco tiene el Papa en la memoria.
Tu ciudad, que es retoño del primero
que a su creador volviera las espaldas,
cuya envidia ha causado tantos males,
crea y propaga las malditas flores
que han descarriado a ovejas y a corderos,
pues al pastor en lobo han convertido.
Por esto el Evangelio y los Doctores
se olvida, y nada más las Decretales