La Divina Comedia
La Divina Comedia bien debería serte manifiesta
la excelencia de la otra, que Tomás
antes de venir yo te alabó tanto.
Mas la órbita trazada por la parte
superior de su rueda, está olvidada;
y ahora es vinagre lo que era antes vino.
Su familia que recta caminaba
tras de sus huellas, ha cambiado tanto,
que el de delante al de detrás empuja;
y pronto podrá verse la cosecha
de tan mal fruto, cuando la cizaña
lamente que le cierren el granero
Bien sé que quien leyese hoja por hoja
nuestro Ebro, un pasaje aún hallaría
donde leyese: "Soy el que fui siempre."
Pero no de Casal ni de Acquasparta,
de donde tales vienen a la regla,
que uno la huye y otro la endurece.
Yo soy el alma de Buenaventura
de Bagnoregio, que en los altos cargos
los errados afanes puse aparte.
Aquí están Agustín e Iluminado,
los primeros descalzos pobrecillos
con el cordón amigos del Señor.
Está con ellos Hugo de San Víctor,
y Pedro Mangiadore y Pedro Hispano,
que con sus doce libros resplandece;