La Divina Comedia
La Divina Comedia y un alto forman que se llama Catria,
bajo el cual hay un yermo consagrado
para adorar dispuesto únicamente.»
Por vez tercera dijo de este modo;
y, siguiendo, después me dijo: «Allí
tan firme servidor de Dios me hice,
que sólo con verduras aliñadas
soportaba los fríos y calores,
alegre en el pensar contemplativo.
Dar solía a estos cielos aquel claustro
muchos frutos; mas ahora está vacío,
y pronto se pondrá de manifiesto.
Yo fui Pedro Damián en aquel sitio,
y Pedro Pecador en la morada
de nuestra Reina junto al mar Adriático.
Cuando ya me quedaba poca vida,
a la fuerza me dieron el capelo,
que de malo a peor ya se transmite.
Vino Cefas y vino el Santo Vaso
del Espíritu, flacos y descalzos,
tomando en cualquier sitio la comida.
Los modernos pastores ahora quieren
que les alcen la cola y que les lleven,
tan gordos son, sujetos a los lados.
Con mantos cubren sus cabalgaduras,
tal que bajo una piel marchan dos bestias:
¡Oh paciencia que tanto soportas!