La Divina Comedia
La Divina Comedia y aquél era por otro rodeado,
y de un tercero aquél, y éste de un cuarto,
de un quinto el cuarto, y por un sexto el quinto.
El séptimo seguÃa tan extenso
sobre ellos, que de Juno el emisario
abarcarlo del todo no podrÃa.
Y el octavo, y el nono; y cada uno
más lento se movÃa, cuanto estaba
en número del uno más distante;
y una más clara llama desprendÃa
el más cercano de la lumbre pura,
pues más, yo creo, de ella participa.
Al verme preocupado mi señora
y sorprendido, dijo: «De ese punto
depende el cielo y toda la natura.
Ve el cÃrculo que está de él más cercano;
y sabrás que tan rápido se mueve
por el amor ardiente que le impulsa.»
«Si estuviera dispuesto —dije el mundo
con el orden que veo en estas ruedas,
satisfecho me habrÃa lo que dices;
mas el mundo sensible nos enseña
que las vueltas son tanto más veloces,
cuanto del centro se hallan más lejanas.
Por lo cual, si debiera terminarse
mi desear en este templo angélico
que sólo amor y luz lo delimitan,