La Divina Comedia
La Divina Comedia aún debiera escuchar cómo el ejemplo
y su copia no marchan de igual modo,
que en vano por mí mismo pienso en ello.»
«Si tus dedos no son para tal nudo
suficientes, no debes extrañarte,
¡tan difícil lo ha hecho el no intentarlo!»
Dijo así mi señora; y luego: «Atiende
si es que quieres saciarte, a lo que digo;
y sobre estas cuestiones sutiliza.
Las esferas corpóreas son más amplias
o estrechas según sea la virtud
que se difunde por todas sus partes.
Da una bondad mayor mayores bienes;
y a un bien mayor contiene un mayor cuerpo,
siendo sus partes igual de perfectas.
Así pues este círculo que arrastra
todo el otro universo, corresponde
con aquel que más ama y que más sabe:
y si aplicaras pues a la virtud
tus medidas, y no a las apariencias
de los seres que en círculo se muestran,
la proporción perfecta admirarías
de más con más, y de menor con menos,
cada cielo, con cada inteligencia.»
Como se queda espléndido y sereno
el aéreo hemisferio cuando sopla
Bóreas con su mejilla más suave,