La Divina Comedia
La Divina Comedia De aquà se puede ver cómo se funda
la beatitud en el acto de ver,
no en el de amar, que detrás de aquél viene;
y del ver son los méritos medida,
que genera la gracia y buen deseo:
asà es como sucede grado a grado.
El siguiente ternario que florece
en esta sempiterna primavera
que nocturno carnero no despoja,
perpetuamente «Hosanna» jubilea
en triple melodÃa, por los tres
órdenes de alegrÃa en que se enterna.
En esa jerarquÃa hay otras diosas:
Dominaciones, y después Virtudes;
de Potestades es el tercer orden.
Luego en los dos penúltimos festejos
Principados y Arcángeles dan vueltas;
todo el último de ángeles dichosos.
Estos órdenes miran a lo alto,
y abajo tanto influyen, que hacia Dios
son arrastrados y de todo arrastran.
Y Dionisio con tanto deseo
a contemplar se dedicó estos órdenes
que como yo, los nombra y los distingue.
Pero de él se apartó luego Gregorio;
y en cuanto abrió los ojos en el cielo
de sà mismo por esto se reÃa.