La Divina Comedia
La Divina Comedia y así allá abajo, sin dormir, se sueña,
creyendo y no creyendo en lo que dicen;
pero éstos tienen más vergüenza y culpa.
Vais por distintas rutas los que abajo
filosofáis: pues que os empuja tanto
el afán de que os tengan como sabios.
Y aún esto es admitido aquí en lo alto
con un rigor menor que si se olvida
la sagrada escritura o se confunde.
No meditáis en cuánta sangre cuesta
sembrarla allá en el mundo, y cuánto agrada
el que con ella humilde se conforma.
Por la apariencia pruebas dan de ingenio
y de imaginación; y quien predica
dase a esto y se calla el Evangelio.
Que se volvió la luna, dice el uno,
en la pasión de Cristo, y se interpuso
para ocultar la luz del sol abajo;
y otro que por sí misma se escondió
la luz, y que en la India y en España
hubo eclipse lo mismo que en Judea.
No hay en Florencia tantos Lapi y Bindi
cuantas fábulas tales en un año,
aquí y allá en los púlpitos se gritan:
y así las ovejuelas, que no saben,
vuelven del prado pacidas de viento,
y que el daño no vean no es excusa.