La Divina Comedia
La Divina Comedia vendrá a sentarse el alma, abajo augusta,
del gran Enrique, que a guiar a Italia
vendrá sin que a ésta encuentre preparada.
Esa ciega codicia que os enferma
os ha vuelto lo mismo que al chiquillo
que muere de hambre y echa a la nodriza.
Y habrá un prefecto en el foro divino
entonces tal, que oculto o manifiesto,
no seguirá con él la misma ruta.
Mas Dios lo aguantará por poco tiempo
en la santa tarea, y será echado
donde Simón el mago el premio tiene,
y hará al de Anagni hundirse más abajo.