La Divina Comedia
La Divina Comedia ¿qué culpa tengo de tu mala vida?»
Cuando el maestro se paró a su lado,
dijo: «¿Quién fuiste, que por tantas puntas
con sangre exhalas tu habla dolorosa?»
Y él a nosotros: «Oh almas que llegadas
sois a mirar el vergonzoso estrago,
que mis frondas así me ha desunido,
recogedlas al pie del triste arbusto.
Yo fui de la ciudad que en el Bautista
cambió el primer patrón: el cual, por esto
con sus artes por siempre la hará triste;
y de no ser porque en el puente de Arno
aún permanece de él algún vestigio,
esas gentes que la reedificaron
sobre las ruinas que Atila dejó,
habrían trabajado vanamente.
Yo de mi casa hice mi cadalso.»