La Divina Comedia
La Divina Comedia Prisciano va con esa turba mísera,
y Francesco D'Accorso; y ver con éste,
si de tal tiña tuvieses deseo,
podrás a quien el Siervo de los Siervos
hizo mudar del Arno al Bachiglión,
donde dejó los nervios mal usados.
De otros diría, mas charla y camino
no pueden alargarse, pues ya veo
surgir del arenal un nuevo humo.
Gente viene con la que estar no debo:
mi "Tesoro" te dejo encomendado,
en el que vivo aún, y más no digo.»
Luego se fue, y parecía de aquellos
que el verde lienzo corren en Verona
por el campo; y entre éstos parecía
de los que ganan, no de los que pierden.