El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas Anduvo al paso y como recatándose por unos minutos, hasta llegar junto a las cercas de piedra de una huerta extensa y magnÃfica. Allà se detuvo al pie de un zapote colosal cuyos ramajes frondosos cubrÃan como una bóveda toda la anchura del callejón, y procurando penetrar con la vista en la sombra densÃsima que cubrÃa el cercado, se contentó con articular dos veces seguidas una especie de sonido de llamamiento: «¡Psst… psst!». Al que respondió otro de igual naturaleza, desde la cerca, sobre la cual no tardó en aparecer una figura blanca.
—¡Manuelita! —dijo en voz baja el plateado.
—¡Zarco mÃo, aquà estoy! —respondió una dulce voz de mujer.
Aquel hombre era el Zarco, el famoso bandido cuyo renombre habÃa llenado de terror toda la comarca.