El Zarco

El Zarco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Así es que tan pronto como el Zarco estuvo seguro de que la joven se hallaba resuelta a arrostrarlo todo con tal de seguirlo, se sintió feliz, y toda la sangre de sus venas afluyó a su corazón en aquel instante supremo.

—Bueno —dijo, separándose de los brazos de Manuela—. Entonces no hay más que hablar, te sales conmigo y nos vamos…

—¿Ahora? —preguntó la joven con alguna indecisión.

—No, no ahora —contestó el bandido—; ahora es tarde y no podrías prepararte. Mañana; vendré por ti a la misma hora, a las once. No des en qué sospechar para nada a tu madre; estate en el día, como si tal cosa, con mucho disimulo; no saques más ropa que la muy necesaria. Allá tendrás toda la que quieras; pero saca tus alhajas y el dinero que te he dado; guardas todo eso aparte, ¿no es verdad?

—Sí, lo tengo en un baulito, enterrado.

—Pues bien: sácalo y me aguardas aquí mañana, sin falta.

—Y ¿si por casualidad llegara la tropa del gobierno? —preguntó Manuela con inquietud.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker