El centenario
El centenario MANUEL. Con Dios, Carmen Campos.
CARMEN. Con Dios, Manuer Paez.
Se va Manuel jardín adentro. A poco, por la puerta de la izquierda del actor, aparece doña Marciala, señora de unos sesenta y cinco años muy bien llevaditos, bondadosa y tranquila.
DOÑA MARCIALA. Hola, Carmen Campos.
CARMEN. Dios guarde a usté, doña Marsiala. ¿Usté está güeña?
DOÑA MARCIALA. Muy buena estoy, gracias a Dios.
CARMEN. ¿Y su papá de usté? ¿Y er señorito?
DOÑA MARCIALA. Todos buenos. Agachándose a coger del suelo una hojita verde, que tira al jardín. Por supuesto, luego me dice a mí Pepilla que ha barrido esta sala. ¿Te parece?
CARMEN. Se habrá entrao con er viento, señorita.
DOÑA MARCIALA. Sí, sí; buen viento está. Es que cada día van siendo más puercas. Tú no eras así. Siéntate, mujer.
CARMEN. Con su permiso, señorita.
DOÑA MARCIALA. ¿Te figuras para lo que te llamo?
CARMEN. Argo me figuro; porque por Arenales argo se corre.
DOÑA MARCIALA. Ya me hago cargo yo; no es ningún secreto.
CARMEN. Sobre er cumpleaños de su papá de usté digo yo que será.