Los amantes de Praga
Los amantes de Praga La boda fue pequeña, pero llena de amor. Se prometieron en una sinagoga con las ventanas empañadas por el invierno, rodeados de amigos que fingían que todo estaba bien. Bailaron en una casa iluminada por candelabros de cristal, Josef con su sonrisa tranquila, Lenka con su vestido azul, el corazón latiendo como si pudiera detener el tiempo.
Pero el tiempo nunca se detiene.
Días después, Josef llegó con la noticia que lo cambiaría todo.
—Nos vamos.
Lenka sintió que el aire se le escapaba.
—¿Nos vamos a dónde? —A América.
No París. No un escape temporal. América. Un océano de distancia.
Lenka vio su futuro dividirse en dos caminos imposibles. Uno en el que huía con Josef y dejaba todo atrás. Otro en el que se quedaba, atrapada en una ciudad que ya no la quería.
La decisión no podía esperar.
Praga, su hogar, su mundo, se desmoronaba a su alrededor. Y ella tenía que elegir.
—Lenka, debemos irnos.