Corazón
Corazón ¡Pobre niño! ¡Se fue al cielo para siempre, durmiendo su cuerpecito con su medalla en las entrañas de la tierra! Ya no lo volveremos a ver con su gorro encarnado. Estaba bien, y falleció a los cuatro días de caer malo. El último día todavía quiso levantarse para hacer su trabajito de vocabulario, y se empeñó en tener la medalla sobre su cama, por miedo a que se la quitaran. ¡Nadie te la quitará ya, pobre pequeño! ¡Adiós, adiós! Siempre nos acordaremos de ti en el grupo Baretti. ¡Descansa en paz, angelito!