Corazón
Corazón El muchacho replicó con grito desesperado.
—¡Mi madre ha muerto!
El médico apareció en la puerta y dijo:
—Tu madre se ha salvado.
El chico le miró un momento y luego se arrojó a sus pies, sollozando:
—¡Gracias, doctor!
Pero el joven cirujano le mandó alzarse, diciéndole:
—¡Levántate!… ¡Tú eres, heroico niño, quien ha salvado a tu madre!