Corazón
Corazón —Mucho, sÃ; pero luego, cuando termina el curso, si te he visto no me acuerdo. Cuando pasan a otras clases superiores, casi se avergüenzan de decir que han sido alumnos mÃos. Al cabo de dos años que suelo tenerlos, me encariño mucho con ellos y me duele que debamos separarnos… Hay chicos de los que digo: «Éste no será como otros, y siempre me mostrará su cariño». Pero pasan las vacaciones, empieza el nuevo curso, le veo ir tan tieso a una clase superior, salgo a su encuentro y le digo: «Hola, pequeñÃn…», y él vuelve la cara hacia otra parte. —La maestra, emocionada, no puede proseguir.
—Tú no harás asÃ, ¿verdad, monÃn? —ha dicho por último, al levantarse, mirando a mi hermanito con los ojos humedecidos y besándole—. Tú no te volverás para otro lado ni considerarás nunca una extraña a tu pobre amiga. ¿No es cierto?