Corazón
Corazón Un oficial le puso la medalla al mérito, otro le besó en la frente. Y continuaban lloviendo las flores sobre sus desnudos pies, sobre el ensangrentado pecho y sobre la rubia cabeza. Él parecía dormido sobre la hierba, envuelto en su bandera, con el rostro pálido y casi sonriente, como si se percatase de los saludos y estuviese contento de haber dado la vida por su Lombardía.