El Improvisador
El Improvisador —¡Y lo oÃ! —aseguró ella—. Por la expresión de su rostro y las pocas palabras que conseguÃa captar, comprendà el conjunto. ¡Y era muy hermoso! Y es que los recitativos de Annunziata los comprendo bien, simplemente por la mÃmica; mi vista se ha hecho más aguda al debilitárseme el oÃdo.
Me preguntó por Bernardo, que habÃa estado allà el dÃa anterior, y lamentó que no se encontrara ahora con nosotros. Manifestó interés y bondad hacia él.
—Sà —me dijo cuando se lo hice observar—. Tiene una personalidad bien noble. Lo conozco perfectamente… ¡ojalá el Dios de los judÃos y el de los cristianos lo protejan!