El Improvisador
El Improvisador Ni yo mismo sé si querÃa separarme de ella; por última vez contemplé su rostro piadoso, amable.
—¡Adiós! —dijo, pero ni un sonido brotó de sus labios; se inclinó sobre mÃ, me besó en la frente y dijo—: Gracias por tu amor, mi querido hermano.
… No sé más; estaba fuera de la sala, en mi aposento, donde podÃa llorar; era como si un mundo se hubiera hundido bajo mis pies.