El Improvisador

El Improvisador

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En esos días llegó una carta de Fabiani; se extrañaba de que llevara ya cuatro meses en Venecia, opinaba que no debería pasar más tiempo en esa ciudad, sino que habría de visitar Milán o Génova; pero la decisión la dejaba en mis manos, podía hacer lo que mejor me pareciese. Y a fin de cuentas, qué me retenía en Venecia, era la ciudad de mi pena, como tal me había saludado a mi llegada, el mejor sueño de mi vida se había deshecho en lágrimas. Maria y Rosa son mis queridas hermanas, Poggio, un amigo caro y leal, no encontraré otros como ellos pero hemos de separarnos, seguir aquí sólo servirá para alimentar mi dolor. ¡Sí, fuera, fuera! Esta es mi decisión. Quería preparar a Rosa y a Maria; tenían que saberlo. Esa noche estaba en el gran salón de su casa, el balcón daba al canal. Maria quería que un criado encendiese la lámpara, pero Rosa opinaba que se estaba mejor a la clara luz de la luna. El naranjo exhalaba fuerte aroma.

—¡Canta para nosotros, Maria! —dijo Rosa—. Canta esa canción tan bonita que has aprendido sobre los trogloditas. ¡Que la oiga Antonio!

En notas extrañamente blandas cantó Maria una calladísima canción de cuna. Texto y melodía se fundían y expresaban al corazón y la mente el hogar de la belleza bajo las olas claras como el éter.

—¡Hay algo tan espiritual, tan trasparente en esa canción! —dijo Rosa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker